martes, 29 de julio de 2008

EL ESTRES EN LOS PERROS



El estrés en los animales


El estrés es una de las principales dolencias a las que nos enfrentamos actualmente. Nuestro día a día está cargado de tensión y prisas. Según los expertos, es producto de la relación que mantiene el hombre con su entorno, es decir, es la reacción ante el peligro a través de una serie de respuestas físicas o psíquicas.
Sin embargo, el ser humano no es el único que lo padece, ya que numerosos estudios de psicología científica han demostrado que los animales también padecen este mal. Así, una mascota estresada es aquella que sufre por algún motivo relacionado con las circunstancias que le rodea, o bien porque percibe un futuro sufrimiento.
Principales causas Los animales que padecen estrés constante son aquellos destinados a experimentos científicos, que se encuentran en laboratorios. Asimismo, es causa de sufrimiento la manipulación a la que se ven sometidas aquellas especies que forman parte de la cadena alimenticia humana, almacenados en pequeñas celdas y transportados en camiones cuyas condiciones no son muy cómodas para el animal. Las consecuencias de este sufrimiento son la pérdida de peso e, incluso, de la de calidad de la carne.
Por otro lado, cabe destacar el estrés al que están sometidos aquellos animales que se emplean en fiestas populares, como la taurina. Y es que antes del festejo, el animal, acostumbrado a los amplios campos, es transportado y posteriormente encerrado en espacios demasiado pequeños, por lo que intuye que algo va a ocurrirle.
El estrés en la mascotaEn muchas ocasiones, los perros y los gatos tienden a padecer este mal al aceptar el estrés de su amo como suyo, es decir, por una especie de contagio. Todos saben que los animales de compañía profesan un gran cariño por sus amos y tienden a sentirse tristes ante el sufrimiento de éste. La otra causa principal guarda relación con los cambios de ambiente, en cuyo caso suele ser pasajero y desaparecer cuando el animal se acostumbra al nuevo hogar o a las nuevas costumbres. Sin embargo, cuando la situación es demasiado duradera se convierte en preocupante, ya que puede llegar a alterar algunas funciones internas, elevando la frecuencia cardiaca o aumentando el consumo de energía.
Se pueden enumerar otras situaciones generadoras de estrés, como los viajes interurbanos en metro o autobús, además de otros medios de transporte como el tren, el avión o el coche. Asimismo, cabe destacar la ansiedad que sufren aquellos animales que no cuentan con el suficiente cariño de su amo, que se encuentran demasiado tiempo solos y aburridos y el de aquellos perros que acuden con frecuencia a exposiciones caninas o felinas. En el caso de los peces, las buenas condiciones del acuario son indispensables. En este sentido, los terrarios de los reptiles o las jaulas de los pájaros deben igualmente ajustarse a unas dimensiones adecuadas.
Cómo detectarlo y combatirloEl cambio en el carácter de la mascota es el principal signo de que el animal sufre estrés. Así, es frecuente que presenten agresividad, mal humor o reacciones que no se hayan observado con anterioridad. En el plano físico, es posible que esta patología le cause al animal vómitos, diarrea u otro tipo de enfermedad.
Asimismo, en el caso de los perros, se puede sospechar de estrés si se lamen obsesivamente o se muerden alguna parte de su cuerpo, hasta el punto de autolesionarse. Igualmente, los pájaros tienen al picaje. Si la mascota presenta alguno de estos síntomas, conviene acudir al veterinario para que determine si la causa del cambio se debe a alguna enfermedad o si está causada por estrés o sufrimiento de algún tipo. En el segundo caso, lo más conveniente es prestar al animal la atención que requiere, evitando el aburrimiento excesivo y proporcionándole muestras de cariño.

LA DESTRUCTIVIDAD CANINA



La destructividad canina Consejos para erradicar este problema

Uno de los comportamientos más indeseables que suelen presentar los perros en su convivencia con los seres humanos es la destructividad de muebles u otros objetos. La mayoría de las veces esta conducta se manifiesta cuando el animal está solo en casa, por lo que es imposible erradicarla con la simple vigilancia del can.
En este caso, los propietarios suelen castigarle cuando regresan a casa y se encuentran con los restos de sus preciados objetos rotos por el suelo. Sin embargo, esta actitud no es adecuada ni eficaz para corregir este comportamiento, sino que puede contribuir a empeorarlo.
El origen de la destructividad Para revertir esta conducta es necesario, como en todos los casos, conocer por qué un perro rompe los objetos de su entorno. Entre las causas más frecuentes figuran la necesidad de experimentar el gusto y la textura de los objetos que están en el ambiente (sobre todo en el caso de los cachorros), el aburrimiento, el aprendizaje y, finalmente, como un modo de aliviar tensiones, independientemente de la edad del perro.


Si hablamos de cachorros, hay que tener en cuenta que suelen ser sumamente curiosos y que poco a poco necesitan investigar para descubrir todo un mundo nuevo. Por ello, al igual que los bebés, suelen llevarse a la boca diferentes cosas que están a su alcance. La diferencia radica en que los dientes del cachorro y sus poderosos músculos masticatorios tienen un poder de destrucción mucho mayor y pueden romper cualquier objeto.
Las tres soluciones más efectivas En los primeros meses de convivencia es importante preocuparse por proporcionar a nuestras mascota diferentes objetos que sean adecuados para llevárselos a la boca, tales como peluches o mordedores. Es mejor no darle cuatro o cinco juguetes a la vez, ya que se aburrirá y buscará algún objeto novedoso en lugar de los que tenía destinados para él. Otro consejo evidente es poner fuera del alcance del cachorro aquellos objetos preciados hasta que el perro sea más grande.


Si la destructividad por aburrimiento aparece cuando el animal, ya sea cachorro o adulto, permanece solo en la casa durante varias horas al día, resultará conveniente sacarlo a hacer una larga caminata media hora antes de irnos de casa y media hora después de regresar. De esta manera se le brinda al animal la posibilidad de distraerse y cansarse. Como consecuencia de ello no sólo se aburrirá menos, sino que también eliminará tensiones durante el ejercicio y tendrá menor necesidad de morder y romper objetos.
Finalmente, otra forma de prevenir el comportamiento destructivo es no darle zapatillas viejas, ya que probablemente el animal no diferencie lo viejo de lo nuevo, que sí tiene valor para su propietario. Es frecuente, observar cómo perros que han sido estimulados para jugar, por ejemplo, con zapatillas o ropa vieja terminan destrozando zapatillas nuevas, puesto que le hemos enseñado que este tipo de objetos son aptos para el juego.


Esta actitud suele ser una de los más preocupantes para los dueños, que ven como sus muebles, enseres personales y sofás son destruidos cada vez que salen de casa. Este problema puede ser corregido en los primeros meses de vida, pero si el comportamiento se alarga en el tiempo, se hace indispensable acudir a un etólogo, puesto que podríamos hablar de trastornos como la ansiedad por separación, la hiperactividad o las conductas obsesivas.

PERROS DE RAZA NORDICAS Y EL CALOR



Las razas nórdicas y el calor

Son muchas las personas que afirman que las razas nórdicas, como el Samoyedo o el Siberian, no deberían vivir en sitios con climas cálidos. Un ejemplo claro sería España donde en verano es fácil alcanzar los 40 grados.
Según Marta Esteban, responsable de la residencia canina y del criadero ‘Nariz de Nieve’, estas afirmaciones "sólo son leyendas urbanas, puesto que pueden quitarse el abrigo en verano y volver a ponérselo en invierno. Es decir, cuando llega el frío generan una densa capa de pelo lanoso que se aloja debajo del manto y en verano la pierden".
Características de estas razasLas razas nórdicas se distinguen por su precioso pelaje, casi siempre de color blanco y gris. La diferencia entre algunas de estas razas sólo viene marcada por el color de los ojos, del pelo y el porte de la cola. Según la experta, " En general, son perros atléticos, activos, con una estructura ósea fuerte y de gran resistencia".


En lo relativo al carácter, su cualidad más distintiva es que son muy gregarios, es decir, dependen mucho de la manada. Esto también hace que sean perros con un fuerte sentido de la jerarquía. “Es importante que desde el primer momento entiendan que son el último eslabón de la familia”, nos comenta la criadora.
Los cuidados básicosEn primer lugar, siempre debemos alimentarlos con piensos de gama alta, puesto que aportan una mayor cantidad de ácidos grasos. Asimismo, resulta muy aconsejable darles dos o tres veces al año algún complemento de ácidos grasos para conseguir que el pelaje sea espectacular.


Su abundante manto hace que el cepillado sea indispensable y Marta recuerda que, si van a vivir en la ciudad, debemos bañarles con mayor frecuencia, puesto que la polución ensucia mucho el pelo, que acaba cogiendo un tono grisáceo.
Otra de las características de estas razas, es su afición por el ejercicio físico. Es indispensable sacarles al parque o a grandes espacios donde puedan correr y jugar libremente. Esto no quiere decir que se adapten mal a vivir en un piso. La responsable del criadero ‘Nariz de Nieve’, nos confirma que "si tuviera que elegir entre enviar a cualquiera de mis perros a vivir a un piso de 50 metros cuadrados y que le saquen los fines de semana al campo o que viviera siempre suelto en un amplio jardín, sin dudarlo elegiría el piso".


Erradicando leyendas urbanasPara esta criadora hay dos leyendas urbanas que planean sobre las razas nórdicas, ambas falsas. La primera afirma que los perros nórdicos son muy independientes. Nada más lejos de la realidad, aunque no tienden a ser "falderos" siempre están pendientes de sus dueños. También mantienen una relación excelente con los niños, sobre todo los Samoyedos, que adoran los juegos. Como dato curioso, Marta nos cuenta que "la tribu Samoyedo, en Mongolia, les encargaba a estos perros la delicada tarea de cuidar y calentar a los más pequeños".
La segunda se refiere a su inadaptación a los climas cálidos. Esto es completamente falso, ya que se adaptan a las altas temperaturas a través de la perdida de manto, como ya hemos mencionado al principio.


Algunos consejos ante las altas temperaturasAl igual que el resto de las razas, durante verano se encuentran menos activos y no necesitan hacer tanto ejercicio físico. Al contrario de lo que podríamos pensar, no son perros propensos a los golpes de calor. Lógicamente, lo mejor es evitar salir a pasear con nuestro perro durante las horas más críticas, como al mediodía. Los consejos que nos ha dado Marta son válidos para todas las razas de perros: “tener siempre disponible agua limpia y fresca, si viven en el exterior proporcionales una zona de sombra y si existe la opción de darse un chapuzón, lo agradecerán".
Es muy importante que nos les cortemos el pelo jamás, porque además de cambiarle la textura se producirían quemaduras por el sol en su piel.
En definitiva, cualquier perro de raza nórdica puede convertirse en un perfecto animal de compañía juguetón y cariñoso. A la hora de decantarnos por este tipo de can, debemos dejar de lado los perjuicios y estar seguros de que se adaptarán fácilmente a cualquier entorno y a las condiciones climáticas más adversas.

jueves, 24 de julio de 2008

PERROS QUE DETECTAN CANCER


Perros Detectores de Cáncer


Varios experimentos han demostrado que los perros pueden ser entrenados para ser detectores de cáncer, lo cual sería una gran ayuda en la prevención. Los perros detectores de cáncer tienen un olfato con el cual detectan la enfermedad en las personas.
Capacidad olfatoria
Siempre han circulado anécdotas sobre perros que detectaron el cáncer en sus dueños, pero esta vez los expertos aseguran que este fenómeno ha sido probado científicamente (Hosp. Amersham, Inglaterra).
El cancer produce un olor particular, y como los perros tienen un olfato tan desarrollado, los científicos decidieron aprovechar esa capacidad para detectar esos olores.Durante el termino de siete meses, se entrenaron a un grupo de perros de diferentes razas y edades para distinguir entre la orina de pacientes sanos y orina de pacientes con cáncer de vejiga.
Para cada perro se usaron siete muestras de orina, de las cuales solo una pertenecía a un paciente con cáncer. La prueba se hizo nueve veces con cada animal. Además, todos los perros seleccionaron como positiva una muestra de un paciente cuyos resultados médicos, indicaban que no tenía cáncer. Como todos los animales la señalaban como positiva, se le hicieron más pruebas al paciente y se les encontró un tumor en el riñón derecho. Debemos destacar que no todos los canceres tienen el mismo olor (pulmón, mamas, etc.), por eso el entrenamiento del perro, es distinto en algunas detecciones (cáncer epidémico, melanomas).
Seria oportuno, iniciar el conocimiento sobre la percepción canina de esos olores emanados por el paciente: El olfato es extraordinario, siendo muy elevado el número de células olfativas, estimadas de 125 a 300 millones según la raza, mientras que el hombre posee unas 500.000. En la epidermis de nuestra piel, existen varias capas de células muertas que contienen "queratina". Diminutas partículas de las mismas, se desprenden constantemente con una frecuencia media de 40.000 por minuto y son elevadas y transportadas por el aire en movimiento, que las dispersa, aunque tienden a concentrarse sobre la fuente de donde emanan (paciente). Estas partículas portadoras de olor humano, se encuentran envueltas por bacterias y vapores, como el sudor y la grasa, que ciertas glándulas cutáneas vierten al exterior.
Las glándulas sudoríparas (ecrinas) responsable del sudor, se activan por efecto del calor y predominan, en las palmas de las manos y la planta de los pies. Las glándulas apocrinas (glándulas sudoríparas modificadas) son accionadas por efecto del estrés y el miedo, generando sus secreciones un olor importante para la captación, por el olfato del perro. Se encuentran localizadas en axilas, ingles y aureolas mamarias. La grasa emanada por la superficie de nuestro cuerpo, forman parte del compuesto odorífero y las glándulas sebáceas, abundan en el cuero cabelludo, frente y el mentón. La sensibilidad del olfato canino varía en el transcurso del día, dependiendo de factores como, la toma de alimentos (siendo menor en un perro saciado que uno hambriento), las influencias hormonales, etc.
Gracias a esta capacidad olfatoria, podemos seguir trabajando, no solo con lo que respecta al cáncer, sino también, en la detección del Aura en Ataques Epilépticos. Sabemos que, el Aura, es en muchos epilépticos el anuncio de las crisis y da ocasión de tomar precauciones, pero a veces es parte de la crisis clínica. Aura significa "Viento Suave", brisa. Esta es siempre una crisis, desde el punto de vista neurobiológico, aunque a veces no haya convulsiones, ni modificaciones de la conducta o de la psicomotricidad.
Se denomina Aura, como la primera sensación del comienzo de una crisis. Hay varios tipos de Aura (sensación de que algo sube y baja del estómago a la boca, un zumbido en el oído, un pequeño mareo etc.). No todas las personas que sufren epilepsia tienen aura, pero aquellas que las tienen van con una gran ventaja, ya que antes de una crisis pueden sentarse o evitar caídas.El trabajo del perro en estos casos, es la detección de los ataques, mediante su percepción olfatoria, sumado a su temperamento. El animal detecta un olor importante en el paciente, o sea que olfatea olores emanados del cuerpo, próximo a un ataque epiléptico.
Minutos u horas antes de la llegada del ataque, el paciente se siente apático, deprimido, nervioso, irritable. Los perros con esta capacidad, antes del ataque se muestran nerviosos, ladran y tratan de llamar la atención de cualquier manera; nos están dando el aviso de un próximo ataque.
La ciencia no ha podido descubrir aun, que es lo que motiva a los perros a actuar como lo hacen. Día a día nos encontramos con situaciones realmente asombrosas y enigmáticas. Es así, que se ha transformado por generaciones, en el mejor colaborador del hombre, reuniendo un prodigioso caudal de capacidad, ternura, fidelidad, rapidez, fuerza y amor.

PERROS QUE DETECTAN ATAQUES EPILEPTICOS


Perros para Epilepsia

En este caso real veremos como los perros nos pueden ayudar incluso en las situaciones como la epilepsia gracias a su intuición y amor incondicional. Su presencia en mi vida me ayudó ya que estoy preparada antes de sufrir cualquier ataque de epilepsia.
¿Qué son perros para epilepsia?
Son perros que han aprendido a avisar a su amo de que dentro de poco este sufrirá un ataque epiléptico. Esto le permite al amo prepararse de manera que puede parar la actividad que está desarrollando y por ejemplo ponerse en el suelo o avisar a sus familiares. En el caso de los niños eventualmente el perro puede ir y avisar a los padres.
¿Qué pueden proporcionar los perros para epilepsia?
Seguridad.Amistad y afecto.
¿Qué saben hacer los perros para epilepsia?
El perro lleva a la atención del dueño que dentro de poco sufrirá un ataque epiléptico.
Finalmente, cada perro sabe algunos juegos a jugar con su amo para reforzar todavía más la amistad incomparable y duradera creada entre el amo y el perro.
¿El perro puede ser entrenado para mis necesidades individuales?
Sí. Se puede entrenar al perro a resolver más tareas según las necesidades individuales de una persona.
¿Quién puede beneficiarse de los perros para epilepsia?
Las personas que sufren ataques epilépticos.Estos perros no son convenientes para las personas psíquicamente disminuidas.
¿Qué conlleva tener un perro para epilepsia?
Está claro que un perro puede llegar a jugar un papel invalorable en la vida de una persona con epilepsia. Sin embargo, lo que también hay que tener claro es que un perro obliga a esta persona a cambiar su estilo de vida dejándole sitio al perro en su vida cotidiana. Hay que cuidar de él, hay que sacarlo a pasear, hay que mantener el entrenamiento, hay que asearlo periódicamente, hay que procurar que siempre esté lo más sano posible, hay que llevarlo al veterinario y hay que darle la mejor comida, por lo que también ocasiona gastos. Pero, sobre todo, el amo simplemente ha de ocuparse de él.
Además, hay que tener en cuenta que el promedio de duración de vida de un perro es de aprox. 10 años, por lo que estas obligaciones también serán de unos 10 años.
Un caso práctico
Hace ya más de tres años que se me diagnosticó epilepsia.
Desde la infancia sufría graves migrañas, mareos y desmayos. Pase por distintos tipos de tratamiento en base a diagnósticos erróneos.
Pasaron varios años hasta que finalmente tuve mi primera convulsión, que de alguna manera contribuyo a que los médicos se movilizaran a realizar distintas alternativas de estudios.
Mi sensación en cuanto a lo físico era textualmente lo que se lee en los libros.

En la actualidad, gracias a los distintos remedios que me recetaron, puedo tener una vida CASI normal.
"Casi" porque en el aspecto social el cambio fue rotundo. Cuando un desconocido ve una convulsión, es muy difícil que lo asocie con un episodio epiléptico, en vez de una "sobredosis de cocaína"...
En el trabajo fui despedida porque mi tarea consistía en estar frente a una computadora durante 8 horas todos los días, y el parpadeo del tubo del monitor funcionaba como disparador de convulsiones. En una gran empresa se dificulta el hecho de que un empleado tenga que tomar una medicación cada 4 horas y siempre es preferible emplear gente "sana".
Todas estas situaciones, en cuanto a lo social, lo laboral y por supuesto lo físico, me llevaron a sufrir depresión por más de dos años.
Todo esto es una anécdota en mi vida. Un capitulo superado gracias a la inmensa colaboración de quien menos me lo esperaba: Sasha.Sasha es una Golden Retriever de tres años y medio. Jamás había sido adiestrada más que para obediencia básica.
Y aunque los planes para ella habían sido otros, nunca fue otra cosa más que una grata compañía, una "perra de familia".
Junto al diagnostico de mi enfermedad, con el comienzo de las convulsiones, devino un cambio en su conducta. Había ciertos momentos en que se alteraba y parecía agresiva, ladrando desesperadamente en mi cara.
Esto es raro porque Sasha no es un perro bullicioso. Suele estar alegre y con su cola moviéndose todo el tiempo, característica de su raza, pero es muy silenciosa.
Luego de varios episodios convulsivos míos, esta conducta atípica suya llamó la atención de un medico que la observaba, quien inmediatamente sugirió que estuviésemos alertas en su próximo "ataque de ladridos" para ver si coincidían con una cercana convulsión mía.
Exactamente así fue. Hubo una época en donde las convulsiones eran muy frecuentes, y todas surgían luego de su cambio de actitud.
Pudiendo observar esta relación y consultándolo con varios profesionales, llegamos a la conclusión que Sasha tenia cierta capacidad de detectar con anticipación a los ataques de epilepsia.
A medida que ella iba "comunicando" estos episodios, era recompensada con golosinas. En poco tiempo logro llegar a predecir las convulsiones con hasta 15 minutos de anticipación y nunca hubo un error. Ante un repentino cambio en su conducta, proseguía mi convulsión.
Su presencia en mi vida no solo contribuyo a lo clínico, ya que estoy preparada antes de sufrir un ataque. También en lo psicológico, ya que no me siento "desprevenida" frente a un malestar, me da una gran seguridad saber que me puedo enterar antes de que surja el problema para poder buscar ayuda.
En cuanto a lo emocional el cambio fue rotundo. Compañía, seguridad, amor son las principales sensaciones que me despierta. También siento un gran compromiso con la vida, con ella.
Definitivamente no puedo pensar en mi vida sin su incondicionalidad, pero principalmente guardo la lección que todos los días me enseña: una caricia es suficiente recompensa para una vida llena de amor.

miércoles, 16 de julio de 2008

POR QUE SE PRODUCE LA AGRESIVIDAD EN LOS PERROS



¿Por qué se produce la agresividad canina?


El perro es conocido como ‘el mejor amigo del hombre’. Esta definición no se le ha dado de manera aleatoria o superficial, puesto que nos ha acompañado desde el principio de los tiempos y ha ido evolucionando según el entorno, al igual que el ser humano. Fiel y cariñoso con su amo, pasó a formar parte de nuestras vidas debido a que poseía una morfología inexistente en el hombre, como la agudeza de olfato, la auditiva, la agilidad, etc.
La especialización desarrolla hasta el extremo determinadas cualidades de distintas razas. El secreto de la selección artificial radica en la intervención humana durante el proceso, apoyándose en los miles de años de convivencia con la especie. El hombre ha sabido aprovechar los atributos propios de algunas razas para su propio provecho, pero también el Canis familiaris se ha beneficiado de esta relación, asegurándose la supervivencia como especie.
Al seleccionar los rasgos más útiles, las razas han evolucionado gradualmente especificándose en tareas tales como la muestra, la caza, el cobro, el rastro, la guarda, la lucha, defensa, la compañía, etc. Hoy en día, los perros siguen siendo utilizados prácticamente para los mismos fines que antes e, incluso, de una manera científica mediante la aplicación de los mismos en terapias asistidas, para personas mayores, niños, etc.
Cambio de conductaLos canes van formando parte de nuestras vidas cada vez más. Hay un mayor número de personas que tienen o han tenido un perro en casa pero, ¿puede influir en el carácter de nuestro perro el cambio de esquemas conductuales si ha sido preparado para un fin?, por ejemplo, ¿puede un perro estar adiestrado para la caza y, al mismo tiempo, vivir como perro de compañía?
En este sentido, un ejemplar de caza, ¿puede presentar conductas anómalas si lo tenemos en casa, durmiendo en nuestra cama y compartiendo espacio con nosotros?, ¿sería capaz de enfadarse y atacarnos en un momento dado? La aparición de la agresividad podría deberse a varios factores; los más habituales serían la no autoridad por parte de los dueños y una mala jerarquización en el hogar.
A la hora de escoger un perro para la convivencia es importante no humanizarlo y pensar que es nuestro niño, porque nunca va a pensar que lo es. Nuestro animal de compañía pensará en un primer momento que el Súper Alfa de la manada es él. Si no lo dejamos claro desde un principio, seguramente, llegará el día en que le digamos que haga algo y, si en ese momento, al perro no le viene bien, tendremos una alta probabilidad de que nos gruña o incluso nos muerda.
Tipología de la agresividadLa agresividad canina puede manifestarse por varias causas o factores. Recogemos aquí los distintos tipos entre los cánidos:
Agresividad por dominancia o competitiva: se manifiesta cuando dos o más perros intentan acceder a un mismo recurso a la vez. También para imponer la jerarquía dentro de un grupo. Igualmente, se puede manifestar con los humanos, ya que al convivir con nosotros, en sus esquemas mentales, somos una manada. Intentará acceder al mejor puesto, es decir, querrá ser el líder o el Súper Alfa. Hay problemas genéticos, como el síndrome de la ira; una manera exagerada de agresividad por dominancia que aparece en algunas razas como, por ejemplo, en el Cocker Spaniel Inglés.
Agresividad maternal: la manifiestan las hembras cuando creen que sus crías corren algún peligro. En general, si una perra es molestada por extraños en su paridera, los echará si éstos persisten en quedarse. En caso de que se acerquen a retirar o acariciar algún cachorro, se lanzará a atacar.
Agresividad por dolor: como respuesta a la aplicación de estímulos dolorosos.



Agresividad intrasexual: se origina con la presencia o convivencia con perros del mismo sexo.

Agresividad intersexual: se origina con la presencia o convivencia con perros de distinto sexo (macho-hembra).

Agresividad territorial: se manifiesta ante la aparición de un intruso en su territorio, ya sea persona o animal.

Agresividad redirigida: un estímulo presente para el perro desencadena agresividad, pero éste no tiene acceso al estímulo desencadenador de la misma, redirigiéndola hacia otro estímulo presente.

Agresividad secundaria a endocrinopatías y enfermedades del sistema nervioso central.

Agresividad aprendida: mediante adiestramiento.

Agresividad predatoria: instinto de caza.

Agresividad por miedo: común en perros miedosos y sin temple al enfrentarse a una situación novedosa o extraña en la que se siente amenazado.

EL PERRO Y SU LUGAR EN LA FAMILIA



Los perros y su lugar en la familia


El perro, desde que nace, busca un espacio dentro de su camada. Habrá cachorros que sean más pasivos, otros más dominantes y otros fieles y sumisos pero, finalmente, el más fuerte será el que ostente el puesto del perro alfa. Cuando al can recién nacido se le aparta de sus compañeros de camada y se le introduce en otro grupo, suele adaptarse muy bien y comienza a buscar su lugar dentro del nuevo colectivo. Es aquí cuando hay que prestarle atención y dejarle bien claro que su puesto está por debajo de nosotros. La mascota nos considera como uno de ellos, de ahí que se adapte perfectamente al nuevo hogar.
Este animal, al ser descendiente del lobo, lleva en sus genes la necesidad de sobrevivir en manada. Por este motivo, cuando viva en comunidad tenderá a buscar su lugar entre sus compañeros. Como comenta Antonio Pozuelos, reconocido etólogo, "el perro siente por nuestra especie un cariño que no demuestra hacia ninguna otra. Es capaz de integrarse en nuestras jerarquías de grupo, y si lo convencemos, nos tomará por líderes y aceptará sin discutir cualquier orden que le demos por equivocada que sea".
La educación, complicada tarea
En muchas ocasiones vemos cómo hay dueños que no han sido capaces de educar a su mascota correctamente o, lo que es lo mismo, integrarle dentro de nuestra camada. Esto da como resultado abandonos o sacrificios, porque ya el perro no acepta las órdenes de su dueño al cual ha considerado como un miembro inferior. Es así como ven ellos al ser humano, como miembros de una camada en la que tienen que encontrar su lugar. Así, cuando adoptamos un perro tenemos que tener en cuenta la postura de líder desde el primer momento y no dejar que el cachorro haga lo que se le antoje para conseguir el respeto.
Para lograr que el recién nacido acepte nuestras órdenes y nos admita como el perro alfa, debemos seguir unas conductas específicas para obtener la finalidad que buscamos: educar al perro correctamente y evitar así problemas futuros de conducta.
Ten en cuenta algunas situaciones
Cuando el perro se sube al sofá, lo primero que hay que hacer es reñirle con un ‘no’ en tono seguro y firme, cuidando de no gritarle para que cuando el animal oiga el ‘no’ lo identifique claramente y sepa que ha hecho algo mal. Es importante que siempre emplees el mismo tono al referirte al ‘no’. Si el perro se mantiene en el sofá, dale un pequeño coscorrón en el morro, bien con la mano o un periódico enrollado. Una vez en el suelo, es preciso ordenarle que se siente y, cuando haya obedecido, se le dará un poco de pan o una croqueta de pienso como recompensa por haber hecho caso. Este método es el más aconsejable para conseguir que el perro obedezca y coja respeto.
Si el can asume que el padre es el ‘jefe’ (detectando que hay un ‘macho dominante’, que es lo normal), cuando la madre regañe al padre, por el motivo que sea, es mejor que el perro no lo vea. De lo contrario, asumirá que se puede cuestionar el rango y, cuando sea adulto, tanteará sus posibilidades de ‘ascenso’ en esta jerarquía.
Algunos ejercicios básicos
A continuación se expondrán algunos consejos para que el cachorro adopte estas costumbres. De todas formas, es preciso recalcar que si existe un problema de comportamiento en un perro adulto, antes de tomar una decisión inadecuada, habría que consultar con un especialista en conducta animal, como son los etólogos y los adiestradores.
Hay que comenzar con la educación y socialización del perro desde que es un cachorro o, de lo contrario, es muy probable que se produzcan problemas de dominancia cuando sea adulto.

El perro debe tener juguetes propios a su disposición y sólo jugar con ellos. Por eso, es recomendable quitarle cualquier cosa que haya cogido sin tu permiso.


El que un perro jugando se ponga encima de otro o de las personas es señal de dominancia, por eso no se le debe permitir que lo haga. Es una posición de autoridad e intenta alcanzarla para saber a qué atenerse. En cuanto se ponga encima se le debe tumbar en el suelo y dejarlo panza arriba un rato, para que asimile que los dominantes sois vosotros.

Hay que utilizar de forma adecuada los premios y castigos, premiándole cuando obedece y castigándole cuando hace algo mal o desobedece. Se conseguirán mejores resultados cuando únicamente premies a los cachorros –refuerzo positivo- que si les regañas -refuerzo negativo-. Tan malo es castigarle sin motivo como no premiarle cuando se lo gana. A veces bastará con una simple caricia.

Los cariños y caricias hacia el perro nunca han de ser gratuitas, sino que deben ser ganadas. Por ejemplo, si quieres mimarlo, lo primero que puedes hacer es darle una orden (siéntate, ven...) y cuando la cumpla, acariciarle.

Los machos alfa tienen el privilegio de poder tocar a otro miembro de la manada siempre que quieran. Por eso es bueno tocarle de vez en cuando, haciendo que se acueste y acariciándole todo el cuerpo, barriga incluida (recordando que ponerse panza arriba es muestra de sumisión). De la misma forma no debes permitirle que él te toque cuando le apetezca.

En la mayoría de las ocasiones el can convivirá con más de una persona. Por eso es importante que toda la familia esté al tanto de estos consejos básicos y procure no confundirle.
Aunque, durante los primeros días de vida de un animal hay que enseñarle las reglas básicas para que se adecue a las normas del hogar, no hay que olvidar que con cariño y caricias todo es mucho más llevadero, ya que además de respeto, el perro sentirá hacia su dueño un amor incondicional. Si además de obediencia, te trasmite cariño, el esfuerzo se verá doblemente recompensado.

EL JUEGO CON EL PERRO LA IMPORTANCIA



Jugar con tu perro


Jugar con tu perro mantiene la mente del animal activa y resulta divertido para ambos. Con la parte trasera levantada, las patas delanteras estiradas sobre el suelo, la boca abierta, el rabo levantado y coleando y quizás saltando de un lado a otro con fuertes ladridos, nuestro perro nos está invitando a pasar un rato de diversión.
A través de los juegos puedes enriquecer y mejorar la calidad de vida de tu can satisfaciendo su necesidad de formar parte de un grupo social, su manada, y proporcionarle el estímulo físico y mental necesario para su correcto desarrollo.
Vital para su crecimientoLos recreos activos previenen el aburrimiento. Existen
patologías del comportamiento debido a la inactividad,como dedicarse a mordisquear sus pies, patas, rabo o la alfombra u otros objetos de la casa cuando está solo. Algunos incluso ladran al irse su dueño, lo que puede resultar muy molesto para los vecinos y traernos graves problemas.
Un
cachorro que no cuenta con momentos de esparcimiento puede aletargarse o volverse muy excitable cuando regresas a casa o recibes visitas. Si entretienes de vez en cuando a tu mascota desde pequeña, mantendrás su mente ágil y su cuerpo en buena forma física. A través de los juegos, los perros aprenden a convertirse en adultos, a cazar, a perseguir, a agarrar y mantener así sus habilidades naturales y su instinto de supervivencia.
Una pelota, su mejor amiga
El cerebro del perro se desarrollará hasta 12 semanas después de su nacimiento y los juegos son un estímulo necesario para este crecimiento. Debe empezarse por los más sencillos para que aprenda rápido y así se sienta recompensado; este premio puede ser un poco de comida, una galleta, muchos elogios o simplemente darle la pelota que tanto quiere.
Utiliza pelotas simples o con cuerdas, o bien huesos de cuero especialmente diseñados para mascotas que pueden comerse sin que signifiquen un riesgo para su salud. También es posible emplear juguetes blandos o un
Kong relleno con pienso o golosinas, un instrumento que le atraerá por su olor y le dará la satisfacción de cazar su propio alimento. Al cogerlo disfrutará lamiendo hasta el último trocito y es un buen entretenimiento para perros de todas las edades.
Las propiedades del aguaCuando un can alcanza la edad adulta, puedes enseñarle a saltar por encima de vallas, troncos u otros obstáculos, pero asegúrate de que no existe peligro. Igualmente, la natación es un magnífico ejercicio. Existen razas que disfrutan especialmente del agua como el
Labrador, el Golden Retriever, el Cocker, el Springer o el Perro de Aguas. Sin embargo, no debemos olvidar que todas las razas existentes comparten el mismo origen, de modo que oler, rastrear y atrapar les gustará a todas.


Por otro lado, el agua es especialmente beneficiosa para perros mayores, ya que amortigua los dolores de sus extremidades y les reconforta. Para canes senior la estimulación mental y hacer diariamente un ejercicio suave mejorará su calidad de vida. Recuerda que los juegos deben ser cortos y poco fatigosos.
Existen estudios que demuestran que aquellos que disfrutan de una buena
alimentación, del ejercicio adecuado a su edad, tamaño y condición física además de la oportunidad de jugar, sufren menos deterioro físico y mental. De esta forma, garantizamos su longevidad, lo que es una buena razón para pasar el tiempo con ellos.

LA VACUNACION DEL PERRO



La vacunación del perro, consideraciones generales:

Proteger a tu perro de posibles enfermedades es un paso importante y de los primeros que hay que dar para mantener en estado óptimo su salud. Actualmente, existe una gama suficientemente amplia de vacunas para proteger a tu mascota contra ciertas afecciones temibles, que incluso pueden llegar a ser mortales. Los perros, al igual que los seres humanos, se pueden proteger mediante un calendario de vacunación contra muchas enfermedades potencialmente fatales causadas por las bacterias y los virus.
Se suelen emplear preparados múltiples que tienen una eficacia demostrada y evitan incomodidades al can y a su dueño. Actualmente, la proliferación y los avances en las vacunas, los nuevos conocimientos sobre la inmunidad y los recientes estudios de los agentes causales, virus y bacterias, ofrecen nuevas perspectivas sobre este campo de investigación.
Puntos clave
Muchos son los posibles planes de vacunación para nuestra mascota, los laboratorios proponen su plan, los criadores proponen el suyo, pero el único realmente capacitado para proponer y realizar la correcta inmunización es su veterinario. Él conoce la incidencia de cada enfermedad en su zona pudiendo, de esta manera, coordinar un perfecto plan de vacunas.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que, para realizar la vacunación, es imprescindible un buen examen clínico. No se debe vacunar a animales que están enfermos. También es importante que el perro esté desparasitado antes de comenzar el programa, ya que los cachorros nacen con parásitos adquiridos a través de la placenta, por eso es muy importante eliminarlos antes de su primera vacuna.
Igualmente, con cada vacunación se vuelve a desparasitar porque, además de eliminar los parásitos, el antiparasitario estimula las defensas y ayuda a que la vacuna produzca un mejor efecto inmunizante. Al finalizar el plan de vacunación se desparasita de forma periódica cada cuatro meses y con cada revacunación.
Hay una serie de enfermedades de las que es casi imprescindible la prevención, como el
moquillo, la parvovirosis, la hepatitis canina, la leptospirosis y la rabia. Excepto para esta última, la primera vacunación es recomendable realizarla a las seis semanas de edad. Para conseguir una buena inmunidad hay que realizar una segunda, e incluso en algunas razas, una tercera aplicación en las primeras 15 semanas de edad. Además, hay que realizar una revacunación al cabo de un año.
Vacunación de los cachorrosEl joven
cachorro está protegido por los anticuerpos contenidos en el calostro de la madre, transmitidos principalmente durante las primeras 24 horas de vida al mamar. Las crías no deberán ser vacunadas ni demasiado pronto, ni tampoco demasiado tarde. Por lo general, la primera vacuna es contra la parvovirosis, que puede administrarse a partir de la sexta semana.
Si se trata de razas como
Rottweiler, Husky, Dobermann o Golden o tienen algo de estas razas dentro de su herencia genética, es posible colocar la primera dosis antes de los 45 días, e incluso antes, puesto que la de bajo pasaje viene para administrar a partir los 30 días, debido a que estas razas son muy susceptibles a esta enfermedad. Las demás vacunas se efectúan entre la séptima y la novena. Éstas se dirigen a evitar la enfermedad de Carré, también llamado moquillo o distemper, la hepatitis, al parvovirosis y la leptospirosis, además de la llamada tos de las perreras, un síndrome respiratorio infeccioso y contagioso.
A las nueve semanas de edad se dará la segunda vacuna que protegerá a tu perro contra el moquillo, el adenovirus tipo 2, la hepatitis infeccionsa C y la leptospirosis. También se le administra al mismo tiempo una segunda dosis del parvovirus y, opcionalmenre, el coronavirus. A las 12 semanas, se repite una dosis de la vacuna anterior y la tercera dosis del parvovirus. La vacuna contra la rabia se pone a partir de los cuatro meses de edad. Anualmente, habrá que repetir la vacuna quíntuple (parvovirus, moquillo, hepatitis, parainfluenza y leptospirosis) y la rabia.
Un seguimiento para toda la vida
Con el objetivo de proporcionar una protección inmunitaria máxima a nuestra mascota, se considera indispensable efectuar una vacunación para todas las valencias a lo largo del primer año. Por consiguiente, el veterinario vacunará contra la enfermedad de Carré, la hepatitis de Rubarth, la parvovirosis, las leptospirosis y la rabia, todo en una sola inyección.
El calendario de vacunación del perro adulto también dependerá del entorno en que vive el animal. En un medio no infectado, se procederá con recordatorios cada año o cada dos años. En todo caso, y dependiendo de los factores ambientales, el veterinario puede considerar conveniente aconsejar rappels o seguimientos más frecuentes, como es el caso de epidemia de parvovirosis y en las zonas en las que exista el moquillo.
Los descuidos en la vacunación pueden costarle la vida a los animales más maduros. No habrá servido de nada vacunarlos durante su juventud, si se descuida y no se aprovecha el hecho de haberlo realizado, una vez que el animal llega a la vejez. La enfermedad de Carré o distemper es la que más incidencia tiene entre los perros más adultos, por lo que hay que procurar vacunarlos de esta enfermedad en la etapa senior. Al ser mucho más vulnerables, suelen ser las primeras víctimas del virus.

PROTECCION Y TENENCIA LEGAL DE ANIMALES DOMESTICOS



Protección y tenencia legal de animales domésticos


El amparo de las mascotas es un tema que suscita mucho interés, pero del que hay muy poca información. Dependiendo de la comunidad autónoma en la que residamos, tendremos unas ordenanzas distintas, ya que en ellas se incluyen matices diferenciadores.
“Los animales son seres sensibles que necesitan unos derechos que los humanos tenemos que respetar”. Esta indudable razón, común en toda España, es la que ha llevado a crear estas disposiciones para proteger a nuestros fieles amigos. Con la intención de recabar una información completa sobre este tema, Misanimales.com se ha dirigido a los ayuntamientos de las principales ciudades de nuestra península: Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, Sevilla y A Coruña, además de buscar leyes estatales que nos informen sobre esta cuestión.
La importancia de la inscripciónEl primer paso es el registro de las mascotas en el ayuntamiento correspondiente al municipio donde residamos. Todas las comunidades coinciden en el plazo para realizar este trámite, que es de un mes desde el
nacimiento o la adquisición del animal; de lo contrario, el propietario del perro será sancionado. Únicamente se ven desprovistos de esta obligación los que dispongan de una mascota durante un tiempo inferior a tres meses.
La identificación del animal se realiza mediante la implantación de un microchip, dotado de un código alfanumérico, por parte del veterinario. Este especialista tiene que cumplir una serie de condiciones obligatorias en todo el territorio español, en el caso de que pertenezca a un ente privado, para poder realizar dicha identificación. Debe de estar inscrito en el Colegio Oficial de Veterinarios, estar al corriente de las obligaciones tributarias y sobre la Seguridad Social que conlleva dicho registro y poseer el material necesario debidamente homologado.
Posteriormente, él mismo será el encargado de rellenar la Cartilla Oficial Canina para proceder a la solicitud de la inscripción en el Registro General de Identificación de Animales de la comunidad autónoma correspondiente, a la que se informará acerca de las modificaciones que se hayan realizado en los datos identificadores tales como los correspondientes al responsable del perro, cambio de titularidad, baja del animal –fallecimiento o traslado- o descripción por pérdida o robo. El plazo requerido para comunicar estos cambios varía según la comunidad, ya que en Andalucía es de un mes, en Valencia son quince días y en el País Vasco son diez, excepto cuando se trata de robo o extravío, que se limita a cinco. Por el contrario, en el resto de las comunidades no se especifica ningún límite al respecto.
Vacunación exhaustivaLa asistencia veterinaria es obligatoria en España, por lo que la primera vacuna se suministrará a los tres meses de edad. A partir de este momento, la visita rutinaria al veterinario y seguir el
calendario de vacunación son pasos imprescindibles para que el estado de tu compañero se mantenga en óptimas condiciones. De esta forma, enfermedades tan peligrosas como la rabia, tanto en perros como en gatos, estarán debidamente controladas.
Así en Valencia, este paso supone la incursión de una medalla en la correa, donde se especifique el control sanitario llevado a cabo sobre la mascota, que será entregada en el momento de la vacunación. Además, se recalca que deben llevar bozales los perros que hayan mordido en alguna ocasión a una persona, que la peligrosidad trasmitida por el animal sea razonablemente previsible o que las circunstancias sanitarias así lo aconsejen.
Todos estos procedimientos y deberes forman parte de un amplio compendio a través del cual se evitará la propagación de enfermedades. Este aspecto es regulado por las autoridades competentes de cada comunidad autónoma, estableciendo las medidas que cada una de ellas crea convenientes.
Obligaciones del propietarioDesde el momento en que adquirimos un animal de compañía debemos
responsabilizarnos, no sólo de la salud de la mascota, aportándole la comida, la bebida y el alojamiento, sino también de todas las molestias, daños y perjuicios que ocasione a otras personas o a otro animal.
Cuando queremos disfrutar de nuestro compañero en un espacio público es preciso tener en cuenta que éste siempre tiene que ir bajo el estricto control de su responsable mediante el uso de una cadena o correa. La extensión de la misma varía según la ciudad en la que residas, ya que por ejemplo en Barcelona y en el País Vasco es de dos metros como máximo, pero en otras comunidades como Andalucía este tema aparece más detallado, apuntando que “cuando los perros deban permanecer atados a un punto fijo, la longitud de la atadura será la medida resultante de multiplicar por tres la longitud del animal, comprendida entre el morro y el inicio de la cola, sin que en ningún caso pueda ser inferior a tres metros”. Además, se deben respetar las prohibiciones de acceso a animales de compañía en tiendas o establecimientos, ya que el titular de estos locales tiene derecho a hacerlo.
Deberías saber que…Antes de adquirir una animal de compañía es preciso tener en cuenta diferentes aspectos que en muchas ocasiones, por falta de información, pueden provocar conflictos. Las comunidades de vecinos son las que más problemas crean en este aspecto. Muchas de ellas deciden impedir la estancia de mascotas en dicha comunidad. Esta cuestión genera muchos interrogantes, ya que cada asociación de vecinos es capaz de decidir sobre las condiciones del inmueble.
En el caso de que se respete la residencia de animales de compañía en el bloque de viviendas y éste disponga de ascensor, el animal puede acceder a él acompañado de otros vecinos si éstos así lo creen conveniente. Cuando algún habitante del inmueble no esté dispuesto a acceder al aparato elevador con una mascota, esto se debe respetar hasta tal punto que aunque el propietario de la misma haya llegado en primer lugar, la prioridad es de la persona que va sin animal doméstico.
Si la asociación de vecinos decide no admitir animales domésticos en la vecindad, deberá respetarse. Una posible solución sería volver a convocar una reunión considerando a las personas dispuestas a modificar la normativa.

PREMIOS Y CASTIGOS EN ETAPAS DE ADIESTRAMIENTO Y ENSEÑANZA



Premios y castigos:

Un animal bien adiestrado requiere mucho tiempo y esfuerzo. Hay un sinfín de métodos para conseguir que un perro se adapte convenientemente a tu hogar, ya que puedes optar desde enseñarle a través de la repetición hasta servirte de pequeñas y dulces primas como premio para que tu mascota se sienta motivada a la hora de cumplir tus órdenes.
Igualmente, hay que tener en cuenta que cuando nuestros objetivos no se cumplen debemos acudir a los castigos, que tienen que ser lo suficientemente duros como para que tu perro realice correctamente sus deberes. Tanto las recompensas (refuerzos positivos) como las castigos (refuerzos negativos) pueden ser muy variados, pero tenemos que ir conociendo a este nuevo inquilino para saber qué es lo que realmente le agrada y lo que no.
Lo que acarrean los premios
Los premios son fundamentales para ir educando de forma positiva a nuestro animal. Recompensaremos a nuestra mascota cuando haya aprendido algún ejercicio o realice algo que nosotros pretendíamos; así él verá recompensados sus esfuerzos. El estímulo puede consistir en un juguete o un alimento. Ahora bien, el objetivo es que nuestro perro sea premiado simplemente con un “muy bien”.
Así, si bien empezaremos utilizando un alimento o un
juguete, siempre a la vez que se le ofrece el premio se dirá “muy bien” de forma muy efusiva. Poco a poco iremos retirando el premio para dejar sólo el “muy bien”, aunque conviene de vez en cuando dar algún premio para reforzar lo ya aprendido. En las tiendas especializadas existen muchos productos alimenticios que pueden ser utilizados como premios. Conviene ir cambiando de premio para seguir manteniendo su interés.
Prémiale ocasionalmente
Si existe algún comportamiento que nos preocupe mucho deberemos corregirlo utilizando un alimento que guste especialmente a nuestro perro. Las salchichas, por ejemplo, les gustan mucho. Por supuesto, no debemos abusar de ellas, pues no son muy recomendables para los perros.
Siempre utilizaremos el premio de forma moderada, pensando en las calorías extra que le estamos suministrando, y no cayendo en el error de que el perro termine alimentándose de los premios en lugar de su pienso. Tanto los premios, como los castigos, deben darse en el momento. Si esperáramos unos minutos perderían su efecto.

Es muy importante que todos los miembros de la familia actúen de la misma manera cuando se han dictado las normas respecto a su educación. Respecto a los castigos y felicitaciones, suele suceder que cuando un miembro de la familia ha reñido al perro por un comportamiento indeseado, otro lo disculpe y proteja seguidamente. Esto, además de confundir al animal, ya que se le castiga y se le premia a la vez, es un tema de discusiones familiares
La importancia de los castigos
Si el cachorro no aprende las cosas con rapidez, no hay que ponerse nervioso ni dejarse llevar por la ira. Con un comportamiento así se corre el riesgo de que el cachorro rechace las lecciones y olvide lo que ha aprendido. Una buena forma de regañar al cachorro es, a la vez que pronunciamos un severo “no”, darle una pequeña sacudida en el pescuezo pues le recuerda a la forma en la que la madre le regañaba. Otra forma, pero que hay que reservar para infracciones graves, es tumbar al perro de espaldas.
Cuando el cachorro trasgrede una regla ya aprendida, hay que regañarle con un “no” seco, que no deje lugar a dudas. El "no" es un arma formidable para bloquear sus ganas de trasgresión si se pronuncia en el momento mismo en que infringe una regla. Si se dijese después no tendría ninguna eficacia. Tras haberlo amonestado de esta manera, habrá que reanudar el diálogo, riendo y bromeando. El cachorro, viendo que su maestro está alegre y contento, seguirá dispuesto a obedecerle.
No todos los castigos son beneficiosos
Hay que evitar los castigos físicos: son crueles porque representan la prepotencia del hombre y además tienen un efecto negativo, alejando al cachorro de sus compañeros. Es absolutamente inútil encerrar al cachorro en una habitación o atarlo a una cadena, puesto que no comprendería la razón y sufriría mucho con el aislamiento, que, en cualquier caso, tiene efectos negativos para la sociabilidad del cachorro.
A menudo se castiga o riñe al perro con un periódico enrollado dándole en el hocico. Esto no se debe hacer nunca, pues es contraproducente: el perro desconfiará de nosotros y huirá. Cuando lo riñamos debemos utilizar un tono de voz seco, el ruido de algún objeto, o lanzarle un objeto que sea inofensivo sin que se percate. Los castigos más efectivos son los que le llegan como caídos del cielo, los que para él son ajenos a su dueño.
Éxito sí, fracaso no
Los perros aprenden fundamentalmente por el éxito o el fracaso, pero no por el empleo de violencia física o mediante el desencadenante de sensaciones desagradables. Tales métodos no fomentan su confianza hacia las personas, al contrario, llega un momento en que los perros obligados constantemente por la fuerza a realizar determinadas actividades no soportan ya la presión psíquica. Esto se manifiesta en la negación a realizarlas y en problemas de comportamiento.
No hay que dar rienda suelta al enfado pues ningún perro molesta a su dueño intencionadamente. Cuando adopte un comportamiento indeseado, habrá que pensar en los motivos de su actuación. No es preciso enseñárselo todo de golpe, sino que hay que hacerlo a pequeños pasos. Procura no dar el siguiente paso hasta que haya dominado el anterior. Un factor importante es la calma, ya que es imprescindible que el perro no vea nunca que perdemos la paciencia.
Es aconsejable actuar siempre de forma consecuente y uniforme. En general habría que hablar al perro con una voz normal y gritarle sólo en situaciones muy excepcionales y peligrosas. De lo contrario, el efecto pierde eficacia rápidamente y el perro deja de reaccionar al grito de amenaza.

EDUCACION DEL CACHORRO O PERRO




La educación del perro: conseguir su respetoLos cachorros deben asimilar su lugar en la jerarquía familiar

La llegada del cachorro es un acontecimiento muy especial al que nos enfrentaremos tomando ciertas precauciones. El dueño debe ganarse el respeto del animal desde el primer momento. No se debe caer en el error de disculparlo cuando comete un fallo, sólo por ser un cachorro, ya que provocaría consecuencias en el comportamiento del animal.
El respeto debe ser mutuo, puesto que el dueño también debe considerar al perro sin abusar de su superioridad. Todo aquello que se le permita hacer al cachorro será más difícil de rectificar cuando sea adulto, ya que el perro lo habrá relacionado como correcto y cada vez acentuará más las malas costumbres.
Respeto no es temorEl perro debe tener respeto a su dueño, pero no debemos confundir el respeto con el miedo. Ese respeto se pierde con facilidad si se pega al perro, si se le castiga o regaña sin que éste pueda averiguar el motivo. Podemos prohibir cien veces a nuestro perro que vaya al jardín del vecino a jugar y será inútil. Podemos emplear castigos "casuales", como por ejemplo, si durante una de esas excursiones se vuelca estrepitosamente un sillón del jardín, el perro se asustará y en el futuro evitará este terreno.
El perro es un animal de manada que vive jerarquizado. Así, la situación resultará problemática si ningún miembro de la familia muestra características de liderazgo y si faltan reglas para la convivencia. En tal caso el perro asume el papel directivo y considera al resto de la familia como subordinados. Desde el primer momento hay que imponer reglas de convivencia que le mostrarán su rango inferior, pero para ello no debemos ser especialmente rigurosos ni recurrir a la violencia física.
Hacerle feliz educándoleDebemos poner límites al perro con coherencia, es decir, mostrar determinación sin ser condescendiente. Conociendo todo esto, es muy importante que a partir de ahora la palabra ‘pobrecito’ desaparezca de nuestro vocabulario. Entender que nuestro perro no es capaz de comprender, ni de compartir los valores humanos será el punto de partida para una buena relación. Tratarle como a un animal no es ni despectivo ni inmoral: es lo correcto y lo adecuado.
El perro será más feliz si sabe que le tratamos como a uno de su especie, y más si conoce cuál es su puesto dentro de la jerarquía que compone su manada, sin tener que verse en la obligación de competir continuamente con nosotros para mantener ciertos privilegios que a buen seguro no le corresponden.
La importancia de la superioridadPara indicar al perro que somos de rango superior a él deberemos seguir unas pautas que no son otras que las costumbres y la forma de actuar que en la manada, el perro líder sigue:
- El líder duerme donde quiere y no comparte su lecho. Es contraproducente por tanto dejar al perro dormir en nuestra cama o en sillas y sillones. Él debe entender esos lugares como nuestros y debe respetarlos. También es bueno de vez en cuando retirarle la cama. Que vea que nosotros manejamos su lecho, que se lo quitamos y se lo devolvemos. Incluso, es bueno que, si podemos, nos sentemos en su cama.
- El líder come el primero y lo mejor. Deberemos dar a nuestro perro de comer siempre el último. Cuando ya hayamos terminado nosotros y la mesa esté recogida, llega el momento para que él coma. Es fundamental no darle de comer cuando el perro lo pida.
- El líder siempre gana en los juegos, si le apetece jugar, claro. Aunque alguna vez le dejemos ganar para que no pierda interés en el juego, nosotros ganaremos en más ocasiones. El juego empezará cuando queramos nosotros y no cuando él nos lo exija, y nosotros lo concluiremos.
- El líder pasa primero siempre. Si observamos una manada de lobos o perros veremos que el líder va siempre el primero seguido del resto. Nosotros pasaremos siempre los primeros por las puertas, pasillos, etc. Si queremos ir hacia algún sitio y el perro nos lo impide le indicaremos que se aparte o se levante si estuviese sentado o tumbado. Si no lo hiciera, entonces le apartaríamos nosotros suavemente.
- Al líder siempre se le responde a sus demandas de afecto. No siempre que el perro nos demande afecto debemos dárselo. Es bueno que muchas veces le ignoremos. No por ello va a sufrir. A cambio, cuando a nosotros nos apetezca, nos acercaremos a darle mimos. El perro al que no se le da afecto cuando lo pide es el perro más cariñoso con su dueño.
- El líder siempre demuestra que es líder. ¿De qué sirve que el perro se siente o se tumbe cuando se lo mandan? Podría parecer un abuso inútil, una limitación de su libertad, pero no es así. Todo can que, desde joven, aprende a sentarse y tumbarse, adquiere la buena costumbre de acatar la voluntad de quien está por encima de él. Estas órdenes básicas son especialmente útiles para evitar travesuras y tener el control sobre nuestro fiel amigo.

EL ADIESTRAMIENTO CIENTIFICO CON CLICKER



Clicker: el adiestramiento científico
Adiestramiento mediante clicker te permite comunicarte y enseñar a tu perro basándose en principios científicos. Resulta mucho más fácil de aprender que los métodos tradicionales de adiestramiento que se basan en las órdenes. Con esta nueva técnica puedes adiestrar ejemplares de cualquier raza y edad. Según Yolanda Blanco, adiestradora canina, "este método es especialmente eficaz en perros miedosos, sensibles o con problemas psicológicos, puesto que el método tradicional hace que se acentúen sus fobias, en lugar de ayudarles a superarlas".
El sistema tradicional para conseguir un ejemplar equilibrado implicaba premios y castigos, pero esta técnica es revolucionaria, porque no contempla el castigo, tal y como explica Yolanda Blanco, "sino que acelera el proceso de aprendizaje, puesto que le premiamos justo cuando realiza la acción deseada", es decir, el perro cuando oye el clic asimila que ha actuado correctamente, por lo que repetirá la acción o corregirá la conducta indeseada.
Un poco de historiaEsta práctica comenzó a emplearse a principios de los años 40 y fue desarrollada por los psicólogos Keller y Marian Breland. En un primer momento no tuvo una gran acogida, puesto que se usaban técnicas tradicionales basadas en el castigo. A pesar de esto el clicker se usó para educar a los animales de espectáculo.



Con el paso de los años, este método fue ganando adeptos en Estados Unidos gracias a la bióloga Karen Prior que entrenaba delfines con este método de trabajo. En la década de los 90 se puso de moda gracias a la práctica del Freestyle, que se basa en realizar coreografías de baile junto a nuestra mascota. Este deporte impulsó el cliker, puesto que según Yolanda Blanco con este método se consiguen coreografías completas que serían imposibles de otro modo. Desgraciadamente, en España este método de adiestramiento aún es muy reciente y está poco implantado.
15 pasos para educar a tu perroAquí te presentamos unos sencillos consejos para comenzar el
adiestramiento de tu mascota.
1.- Presiona y suelta el extremo del clicker para realizar el sonido 'click' en un doble tono. Luego premia a tu mascota con
dulces de pequeño tamaño. Yolanda Blanco aconseja utilizar comidas suculentas e irresistibles como trocitos de pollo o salchichas. Según la experta al principio se hará con mucha frecuencia para que el animal relacione el sonido con el premio.



2.- Haz 'click' mientras el perro está realizando el comportamiento deseado, no una vez que lo ha completado. El instante en que se hace sonar el clicker es crucial. No desesperes si deja de realizar el comportamiento cuando oye el 'click' porque el sonido finaliza el comportamiento. Dale el premio después; el momento en que presentas la recompensa no es lo importante.
3.- Hazlo sonar cuando el can esté realizando algo que te agrada. Inicialmente elige algo fácil, algo que pueda realizar por propia voluntad, por ejemplo, levantar la pata, sentarse, acercarse a ti, tocar tu mano con su hocico, pasar una puerta, caminar a tu lado, etc.
4.- Haz 'click' una sola vez -presionar/soltar- cuando quieras expresar tu entusiasmo por el comportamiento realizado. Aumenta el número de
premios, no el número de veces que haces sonar el clicker por una respuesta.
5.- Realiza sesiones de adiestramiento cortas. Tu perro aprenderá mucho más en tres sesiones de cinco minutos cada una que en una hora de aburridas repeticiones. Obtendrás excelentes resultados y enseñarás a tu perro muchos ejercicios nuevos realizando unos cuantos 'clicks' a lo largo del día, dentro de tus rutinas diarias.



6.- Soluciona los problemas de mal comportamiento premiando con el clicker el comportamiento deseado. Haz 'click' cuando el cachorro realiza sus necesidades en el lugar deseado. Repite el sonido por mantener sus cuatro patas en el suelo, no en las visitas. En lugar de castigarle por ladrar, haz ‘click’ cuando no ladre. Soluciona los problemas de tensión con la correa haciendo ‘click’ y premiando en las ocasiones en las que la correa no está tirante.
7.- Haz 'click' cuando el perro realiza movimientos voluntarios (o accidentales) en la dirección que quieres. Es posible que guíes o dirijas a tu perro para que haga un gesto, pero no lo empujes, arrastres, agarres o fuerces. Trabaja sin utilizar la correa. Si la necesitas por razones de seguridad, sujétala con tu brazo o engánchala a tu cinturón, no la utilices como herramienta de trabajo o adiestramiento.
8.- No esperes hasta que realice el comportamiento perfecto. Haz ‘click’ y premia los pequeños pasos en el buen camino. Si lo que quieres es que tu animal de compañía se siente y éste comienza a doblar sus cuartos traseros, emite el sonido. Si quieres que venga cuando lo llamas y éste comienza a dar unos pasos hacia ti, presiona el clicker.
9.- Incrementa el nivel de los ejercicios y tus objetivos. Tan pronto como obtengas la respuesta deseada -cuando el perro se eche voluntariamente, se acerque a ti, se siente, etc.- eleva el listón del ejercicio. Espera un poco hasta que el can permanezca sentado algo más de tiempo, se aproxime más a ti, o se siente más rápido. Haz 'click' cuando esto ocurra. Denominamos a esto 'moldeado' de un comportamiento.



10.- Una vez que el perro ha aprendido a hacer algo por el sonido, comenzará a realizar el comportamiento de forma espontánea para intentar que hagas sonar el clicker. Este es el momento de introducir una señal, una palabra o un movimiento de la mano. Haz 'click' si realiza la acción en el momento en que le das el aviso o inmediatamente después. Ignóralo si la lleva a cabo sin que tú le indiques.
11.- No te dediques a darle órdenes todo el tiempo; el adiestramiento con el clicker no se basa en las órdenes. Si tu perro no responde a la señal, no es que desobedezca, simplemente, no ha aprendido todavía lo que la señal significa. Trata de encontrar otras formas de indicarle cómo hacerlo y haz 'click' cuando realice el comportamiento que quieres en situaciones más sencillas, con menos distracciones.
12.- Lleva siempre un clicker contigo para poder captar los comportamientos, como tocar la cabeza con una pata, cazar su cola o mantener una pata en alto. Puedes hacer 'click' por distintos comportamientos en el momento en el que los ves, sin que por ello vayas a confundirle. Si tienes más de un perro, realiza el adiestramiento por separado para cada uno de ellos estableciendo turnos de adiestramiento.



13.- Si te estás volviendo loco, deja el clicker a un lado. No mezcles las correcciones, los tirones de la correa y el adiestramiento convencional con el adiestramiento con este aparato: sólo conseguirás perder la confianza del perro en el clicker y, muy probablemente, también la confianza que tiene en ti.
14.- Si no estás logrando progresos en un comportamiento en particular, probablemente se deba a que estás haciendo 'click' demasiado tarde. Es muy importante hacerlo sonar en el instante preciso. Pídele a otra persona que te observe mientras adiestras a tu perro y tal vez haga sonar el clicker por ti en alguna ocasión.
15.- Sobre todo, diviértete. El adiestramiento con el clicker es una forma maravillosa de fortalecer la relación con tu perro.